Lindoooooos!

jueves, 13 de octubre de 2011

Aún recuerdo nuestras noches de fiesta. Bebíamos vodka, whisky y cerveza. El mundo entero cambiaba, a mí solo me importaba divertirme, bailar y soñar. Él siempre me miraba bailar porque él nunca bailaba.
+ ¡Venga, ven a bailar!
- No sé bailar.
+ Yo tampoco sé y bailo, me da igual saber bailar o no, solo quiero pasarlo bien, venga porfi, hazlo por mi.
- Esta bien, esta bien.
Así era como a veces conseguía que bailase pero solo por unos instantes, luego volvía a la barra y seguía observando como yo bailaba entre toda la gente. Y reía. Y era feliz sin importarme los problemas que me perseguían y él, era mi compañero de fiestas, el que me cuidaba siempre y espantaba a los chicos pesados que se me acercaban porque aunque no estuviésemos juntos, nos amábamos y sólo nosotros lo sabíamos, ¿qué importa el resto de la gente, cuando tienes a la persona que amas a tu lado? ¿que importa lo que digan, lo que piensen?
También recuerdo cuando volvíamos a casa, después de toda la noche fuera. Yo acababa agotada de tanto bailar y me quitaba los tacones por el camino. Él siempre se reía de mí en ese momento, porque aún no lograba entender porque las chicas teníamos que llevar tacones si sabíamos que luego nos íbamos a cansar. Y yo siempre le soltaba esa frase de:
+ Para lucir hay que sufrir.
Lo que provocaba que aún se riera más y le entiendo, entiendo que se riese, es una frase muy tonta. Y luego llegábamos a casa y me abrazaba fuerte y me daba besos y yo no quería que ese momento se acabase nunca.